A ver, ¿no es San Isidro? Eso caía a mediados de mayo, no es que sea enero, ¿no? Pues cualquiera diría que mi calendario se ha vuelto loco: tenemos frío, humedad, lluvia a ratos... y además ayer me fui a la cama helada, sospechando que había vuelto la fiebre de hace unas semanas o una prima suya.
Y aquí estoy, con un pre-desayuno a base de té sabor mandarina, para ver si reacciono. Ni que decir tiene que, por supuesto, me he mirado la temperatura. Y es normal, 36,5º, lo que me sorprende un poco, ya que no es sólo el frío rarillo de anoche, es que además tenía la nariz tapada cuando me he despertado y noto bastantes mocos.
Uf, el caso es que tengo que salir, hay que pasar por el banco y, ya que voy, no me resigno a no desayunar en la cafetería. A lo mejor podría pasar por el súper, la compra está hecha, pero... este té de mandarina es una puta mierda, para qué negarlo. Era mejor el de fresa.
Nada, chándal de borreguito nepalí, botas calafateadas y chubasquero tipo FBI con kevlar y todo, para que no pasen ni las balas. Menos a desayunar, a todo lo demás iré deprisa y corriendo, y luego me meteré otra vez aquí, en mi agujero, a conspirar sobre cómo digiero este día de la forma más agradable posible. Los sábados son para fagocitarlos, y eso hay que hacerlo relajadamente. Los días laborables... bueno, más bien me siento fagocitada por ellos.
Propuestas para hoy: seguir chapuceando los libros de Holt. Empecé por el segundo de la serie, trilogía o lo que sea, y resulta que termina en un "continuará". Me sentí un poco estafada, y eso que no lo había pagado. Ahora tengo el primero, que tiene mejor pinta. Creo que sí conseguirán detener al asesino, o matarlo, o lo que sea. Más que nada, porque en la parte que ya he leído hablaban de este caso como de algo que ya se solucionó. A ver qué tal, por lo menos me gusta el estilo.
También debería katear. No es posible que me esté costando tanto aprenderme esa tontería, así que me la tomo en serio, veo los vídeos y entre hoy y mañana la dejo lista para el tatami.
O no.
(...)
Bueno, ya he ido al banco y me he puesto a hacer katas. Algo he avanzado. El té, pues al final no he ido a comprarlo, me ha dado pereza. Tampoco quiero que el que ya tengo se me quede olvidado en un rincón de la alacena, cosa que me suele pasar, y no es cuestión de tener un expositor de tés fósiles.
Sigue haciendo frío y lloviendo a ratos. Tenía que hacer algo esta tarde, pero alguien me ha relevado y se lo agradezco infinitamente, porque se me ha congestionado un poco la nariz y estoy muy cansada. Vuelta a mirar la temperatura, y sigue siendo normal. ¿Cómo es posible?
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