jueves, 7 de octubre de 2010

Kongreso anarko

Me reclutaron por el artículo 33 para ir. Vamos, porque sí, y no me dejaron ni rechistar. Hala, allá que fui...

Todo lo que voy a contar, multiplíquese por tres días. No es que todos los días pasara lo mismo, pero las reuniones de cada uno sí duraron las mismas cinco o seis horas desesperantes.

Al grano:

- Tuvimos que apañárnoslas con el transporte como pudimos. No era tan sencillo encontrar el pabellón. Llegamos corriendo y con minutos de retraso el primer día. Claro que hubo gente que se cortó menos y llegó dos horas después, o bien se largó con dos horas de adelanto. Hicieron bien...

- Nadie entendía exactamente por qué estábamos nosotros ahí, siendo de un departamento que no tenía relación directa, y mucho menos profunda, con lo que se exponía.

- En realidad, durante el 90% del tiempo no tuvimos ni la menor idea de qué coño estaban diciendo; no nos daba la neurona, simplemente porque no nos habían explicado ni lo básico.

- El salón estaba climatizado. Sí, sí, al estilo del Caribe, la pega es que nadie nos avisó de que la ropa apropiada era el bañador.

- Pero asomabas la nariz al pasillo y se te caía como un cubito de hielo.

- El que no se dormía literalmente, daba cabezadas. El que no, se sacaba un moco. El que no, iba al baño cada cuarto de hora.

- El primer día tomamos algunas notas para contentar a los jefes, pero al final de la mañana nadie empuñaba el boli, como no fuera para actualizar la agenda o, como yo, primero para tratar de escribir un post y luego para hacer garabatos. Ah, por cierto, mi jefa me fulminó con la mirada porque sospechaba que estaba escribiendo algo que no tenía que ver con el tema de la reunión, a pesar de que la muy hipocritona había estado mandando mensajes de móvil a escondidas. Todavía no la he visto, pero seguro que encima me toca los webs con el tema.

- El catering era cutre hasta decir basta. El peor de los que he visto. Ni siquiera tenían sobres de azúcar; había unos azucareros comunales bastante sospechosos.

- Vi a un jefe hacer chapuzas con las bebidas durante la comida del último día. Joder, macho, los experimentos, con gaseosa, no hace falta estropear vinos caros. Y no te las des de tan llano, ni de tan enrollado (hay algo que no me encaja en este tío).

- Nadie me compensará la cefalea tensional, por mucho que me paguen otros gastos.

- Me han encargado marrones basados en el congreso. Menuda inventada que me voy a pegar...


Me cago, me cago, me cago en el gilipollas que tomó la decisión de apuntarnos.

2 comentarios:

  1. jajaja se parece mucho al último curso que me enviaron en el curro. Es imposible asistir a un curso de actualización a la nueva norma europea de contabilidad cuando no tienes ni repajolera idea ni de la mitad de lo básico ... yo no podía evitar que se me cerraran los ojos aunque pusiera todo mi empeño por parecer que estaba atendiendo. Es un momento horrible. El catering del descanso consistía en una jarra de zumo y unas galletas y croissants que no estaban mal. La suerte es que nadie me preguntó cosas relacionadas con el curso, son las típicas gilipondreces que se le viene a la mente a un jefe sin pararse a pensar si va a valer para algo XD

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  2. Muchas veces lo hacen por figurar ante sus propios jefes. Creo que este ha sido el caso.

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